Los tres mosqueteros

Los tres mosqueteros - Viajando sin ropa de invierno
Dos procedemos de una de las provincias al Oriente al país; la otra del centro de Cuba. A una, la conocí cuando apenas teníamos 9 años, y cursábamos el 4to grado; pero no fue hasta la secundaria básica cuando realmente estrechamos más nuestra amistad. Allí compartimos el mismo grupo, el pelotón de ceremonia, el Movimiento de Pioneros Exploradores y dos trofeos (Campeón de Cabullería para ella y para mí en Orientación por Medios Naturales); y en clases nos sentábamos uno al lado del otro. Luego decidimos estudiar para presentarnos a los exámenes del Instituto Pre-Universitario Vocacional de Ciencias Exactas «José Maceo Grajales» y así fue; llegamos al IPVCE y estábamos en el mismo grupo nuevamente, estudiábamos juntos, compartíamos merienda y hasta algunos gustos. 
Más tarde nos encontrabamos estudiando para presentarnos a los exámenes de la Universidad de Ciencias Informáticas; ella entró primero; yo me incorporé al Servicio Militar Activo. Por teléfono le preguntaba todo, incluso hasta recuerdo haberle pedido libros para ir viendo como eran las asignaturas, que tal era entrar a la universidad, las clases y la escuela. Para el año próximo allí estábamos; en la misma universidad, en diferentes facultades pero en el chat, siempre latente.
Se graduó de ingeniera y fue ubicada en la empresa de Desarrollo de Software DESOFT, el año próximo lo hice yo, y allí mismo fui ubicado. Estábamos nuevamente en el mismo lugar, en la misma empresa, mismo departamento y mismo local. Ella detrás de mí y a su lado,  la tercera persona de este relato. Quien también había estudiado en la UCI y fue ubicada allí en esa empresa hacía poco tiempo. Ya, ellas llevaban un tiempo compartiendo juntas, y luego me incorporé yo al grupo.
Que trío: Niña Moza, el indio y la varonesa. Tres nombres de guerra, tres apodos; cada uno con una historia, que por supuesto no les voy a hacer ahora.
En Cuba no sólo compartíamos el trabajo, también el almuerzo, la merienda, las historias, problemas de casa y hasta los chismes. Fuimos fomentando la relación y ya no sólo era laboral, sino que antes de irnos a la cama nos hablábamos también. Celebrábamos allí, los cumpleaños y el día de trabajo voluntario en Villega 5, estábamos también los tres; uno de esos días de «trabajo voluntario» se celebró mi cumpleaños, yo todo embarrado de pintura, la una con taladro en mano y la otra con escoba, y así en esas condiciones cantamos Felicidades.
 
Muchas noches de búsqueda en internet, de estudios, de asuntos legales. Madrugadas aplicando a un sin fin de becas universitarias; ya nos conocían por doquier. Hasta que finalmente se vino la villacleraña y posterior los dos que quedabámos. Recuerdo el día que me notificaron de la beca; fue una locura, estaba por salir de casa para el trabajo y me llamó Niña Moza que la varonesa «de los tres, la que tenía internet» había visto mi nombre en el listado y que ellas habían sido admitidas para venirse aquí también. Y así fue.

 En estos momentos mientras escribo en el blog; las otras preparan las cosas de mañana porque como cada lunes vamos a clases. Una celebrando hoy su cumpleaños, la otra lo celebra dentro de tres semanas. Es por ello que quiero dedicarles unas líneas a esas dos grandes amigas.

A esas dos personas increíbles a quienes les agradezco el darme la oportunidad de conocerlas y de formar parte de sus vidas, por estar a mi lado en las buenas y en las malas, por celebrarme los cumpleaños, por aguantar mis locuras, mis pesadeces y mis ocurrencias.

Una vez escribí algo que decía más o menos así: «En tu andar por la vida, te encontrarás con todo tipo de personas, personas buenas o malas, personas a las que olvidarás con el pasar del tiempo o sencillamente aquellas que llevarás siempre contigo cada vez que inicies una pelea, cada vez que pienses en voz alta, o en aquellos momentos en los que revises tu archivo personal de fotos y las veas ahí en cada una de ellas.»

Niña, gracias por las peleas, por los momentos de discuciones, así fuese en el trabajo, en el comedor, en la peluquería o por teléfono; gracias por ser tú y no otro mi compañera de aventura, gracias por ser confidente, hermana, amiga. Y como mismo, te digo esto, sabes que te mato si cuentas o dices algo de mi vida. Mira que la información es poder y la carne es débil, por mucha necesidad que pases en tu vida, aguanta como un hombre coño. Te quiero.

Yai, creo que no es la primera vez que te digo que fuiste una sorpresa para mí; ni nunca pensé además de Niña Moza encontrar otra persona que llegara a clasificarse como AMIGA. Por eso y por todos los momentos que pasamos juntos, por toda la complicidad que existe entre nosotros, por los almuerzos compartidos, las panetelas de cada cumpleaños, los postres y la SOBREMESA al final de cada almuerzo.

Por TODO eso les deseo lo mejor de este mundo. Que sepan además que tienen un amigo incondicional con el que pueden contar siempre; que las quiere mucho, y aunque una estuvo algo distante un año, ya los otros miembros del equipo se encuentran aquí; otra vez los tres juntos nuevamente.

1 Comment

  1. Reply
    Daliana Montada Salas

    Cuantos momentos compartidos e inolvidables, como los de Sector 13 jejejej, cuando me montaste en un carro para la casa, o cuando me acompañabas en Desoft para escribirle a A y para nuestras B y nos ibamos a la cafeteria con el posuelo… cuantas horas de tertulias… es que tu ya formas parte de mi, a parte que tienes la responsabiliad de seguir cuidadome, si no quieres que mi papa te mate jejejjejejje. Tu sabes que yo no soy de muchas palabras bonitas jejejejj pero para mi eres muy importante en mi vida. Te quiero mucho y duerme tranquilo que no sere como el Y. jejejjeje Muaaa

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