La Chascona de Neruda

Ayer visité la casa donde vivió el poeta Pablo Neruda:  La Chascona como el mismo le llamaba. Muy hermosa esa casa, la creatividad de ese hombre era impresionante. Cuando llegas te dan especie de un bastón con números y una bocinita para ponértela en el oído, y según el lugar donde te encuentres vas marcando el número y una grabación te explica lo que ves en la habitación y coincide exactamente con lo que estás viendo ¡Qué casualidad!

La casa obviamente es algo no convencional, tiene vistas a las montañas, vistas a la ciudad con cristales hermosos, chimeneas de piedras y columnas de madera barnizadas. Es una combinación que hace que la casa sea única en el mundo.

La cerámica de los platos es francesa y alemana, las copas son de colores porque Neruda decía que el agua en copas de colores sabía distinta. En el interior hay figuras chinas, incluso una enorme matriuska rusa que me hicieron recordar mi infancia y el Krin 218 de mi abuela.

Los distintos espacios al aire que tiene la instalación están recreados con plantas enredaderas de uvas y arbustos chicos. Neruda decía que hay que alimentar el alma con el verdor de la naturaleza y quería atraer el cantío de los pájaros al amanecer.

El diseño de la casa está enfrascado en un amigo que él tenía que era francés pero al final, la casa fue hecha al antojo de Neruda.

Fue impresionante cuando en el comedor estaba la mesa con los platos y tenía un armario que servía de puerta secreta hacia otra habitación. Neruda decía que era una traspuerta para cuando estuviesen todos los invitados sentados en la mesa, él aparecería de improviso y los sorprendería. Cosas curiosas como esa pude apreciar ayer; quedé fascinado.

Hoy cambio de destino, aún no sé hacia dónde me dirijo pero seguro hay algo nuevo por conocer.

Un abrazo chascón, de este pequeño aventurero.

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