Hijo de padres fidelistas

Hijo de padres fidelistas

Envuelto entre las mantas y el pijama, leo entre líneas en uno de mis grupos de whatsapp la noticia; en principio no quería creerlo, aún estaba atontado por el sueño, por el frío y los aires de invierno que no me dejan ni moverme de la cama.

Pero en cuanto me lo confirma mi gran amigo Hugo, sabía que era cierto; murió el líder histórico de la Revolución Cubana.

En ese momento lo primero que me vino a la mente fueron mis padres, mis queridos padres.

Los mismos que agradecen todos los días de este mundo, el que sus hijos hayan podido estudiar y hacerse personas de bien; el que yo haya podido estudiar en mi universidad y hacerme ingeniero.

Mi padre,  tuvo que dejar sus estudios a temprana edad para poder ayudar a su familia, y gracias a Fidel Castro y a su sistema educativo, años más tardes pudo sacarse el bachillerato.

Recuerdo las historias de mi madre: «(…) éramos trece hermanos y cuando hicieron el llamado grandísimo para alfabetizar, nosotras las  hermanas mayores con apenas el sexto grado cursado, nos fuimos a ayudar también».

El día que El Fifo como le decían en mi casa hablaba en la televisión, no había quién cambiara el canal, las horas que fuesen necesarias, ahí estaba mi padre orgulloso de su comandante.

Y si; soy hijo de padres fidelistas, y a mucha honra.

La gente que se va de la isla condenan a muerte al Fifo, y ese es un craso error, porque no son los hombres los que echan a perder las cosas, sino los gobiernos los que corrompen y consumen a sus países.

Somos cubanos y reconocidos en el mundo gracias él, dejamos de ser colonia de España gracias a los que pensaban como él, dejamos de ser el patio trasero de los Estados Unidos gracias a él.

Quizás no tengamos riquezas, ni muchas cosas materiales; pero tenemos nuestra isla, nuestra historia y nuestra cubanía.

Gracias Fifo, que dios te tenga en su santa gloria.

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