Emigramos en cuerpo pero nunca en alma

Emigramos en cuerpo pero nunca en alma

Los cubanos a diferencia de otros; emigramos en cuerpo, pero nunca en alma.

Nuestra alma se queda en nuestra tierra, en el corazón de nuestra gente y de los seres queridos que dejamos detrás. De los que desde el justo momento en que tomamos la decisión de irnos, nos extrañan y esperan.

Hoy hace dos años llegaba a este país, con muchos miedos, dudas y sobre todo ganas de comerme el mundo. Pero mi alma se quedó en el corazón de mi madrefamilia y amigos.

Vivir lejos de la tierra de uno duele. Haberla tenido que dejar crea en ocasiones algún que otro resentimiento.

A veces, los mecanismos de defensas y las cosas que nos decimos para sobrevivir fuera de nuestro mundo, no nos dejan ver que vivimos con esos resentimientos sembrados en lo más profundo de nuestros corazones. Y aún así, muchos consiguen olvidar y finalmente adaptarse a vivir lejos.

Independiente de todo eso, lo cierto es que fue nuestra decisión irnos. Y como todas las decisiones vienen con pros y con contras, y aprendemos el arte de vivir con ambos lados de la moneda.

Decidimos irnos por alcanzar metas y objetivos de vida que creímos nunca podríamos alcanzar en nuestra tierra. Pasan los años y no todas las metas ni los objetivos se cumplen. A veces se cumplen metas y objetivos con los que nunca ni siquiera soñamos.

Se nos pasa la vida luchando, creciendo, recordando, olvidando. El tiempo pasa volando, sin oportunidad siquiera para extrañar nuestra tierra, nuestra gente.

A veces, cuando los extrañamos, nos vamos a un rincón y con la melancolía que muy pocos en nuestras vidas comprenden, lloramos.

Y así entre lágrimas, un trago de ron y música de la Vieja Trova Santiaguera, Celia o Willy Chirino nos vamos acoplando y haciéndonos a la idea de que los mejor está por venir.
Emigramos en cuerpo pero nunca en alma

1 Comment

  1. Reply
    Ángel

    Tomar decisiones que impliquen grandes cambios en nuestra vida, no es tarea fácil,
    En ocasiones, la idea de salir de nuestro país nos seduce. Hacemos planes, nos trazamos metas, objetivos, y es aquí donde la búsqueda del lugar perfecto para lograr todos estos objetivos de vida, estudio, inversión o de trabajo se convierten en una misión vital por lo que consideramos la posibilidad de emigrar.Pero no permitas que las dudas o el miedo te paralicen, sigue tus pasos

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