De tal palo, tal astilla

De tal palo, tal astilla - Viajando sin ropa de invierno

Cada vez que me preguntan, siempre he dicho que tengo dos madres, y así las considero, una la que me trajo al mundo y la otra la que ayudó a criarme; ambas, hermanas de sangre, a las que le debo todo cuanto soy, hoy en día.

Mi afición por escribir se la debo a la que me trajo al mundo, quien es Licenciada en Letras del Pedagógico Raúl Gómez García, provincia Guantánamo, Cuba.

Fue quién desde chiquito me inculcó el aquello de escribir sobre lo que fuese, principalmente sobre cosas que me gusten. En principio cada vez que leía un libro, me bajaba la musa y acto seguido me montaba unas historias, agarraba lápiz y papel y comenzaba a transcribir la película vivida. En otras ocasiones, cuando mi madre redactaba algo y me lo leía, me entraban ganas de hacer algo como eso, de narrar cosas así; en aquel entonces tenía alrededor de 10 años, y ya participaba en concursos u otros eventos; aunque constantemente recurría a ella en busca de consejos y de su apoyo. 

Siempre estuvimos muy cerca, compartíamos muchas cosas; gustos, hobbies, incluso hasta el mismo signo zodiacal.

Recuerdo que cuando ya estaba en la Enseñanza Media Superior, cuando habían fechas significativas como el Día de San Valentín, o era el cumpleaños, el mesiverario (cumplir mes) o aniversario de novios de alguno de mis compañeros de la escuela me buscaban para que les hiciera algún dibujo, un poema o algo bonito para regalar. Ya en ese entonces me valía por mis propios medios aunque siempre conté con mi madre para todo. En algunas ocasiones me decía, ¿qué has hecho nuevo? ¿has escrito algo?, pero cuando entras a otras enseñanzas, ya apenas tienes tiempo para escribir, a no ser en ocasiones especiales.

Me fui haciendo algo mayor, entré a la Universidad y me independicé un poco más; ya sólo la veía en algunas fechas; no tenía a mi madre tan cerca, pero siempre presente. Comencé a centrarme más en mis estudios y con ello  fui haciendo a un lado mi hobby poco a poco; dejé de disfrutarlo un día, luego un mes y otro, hasta que dejé de hacerlo completamente. 

Al cabo del tiempo me gradué como Ingeniero Informáticos y no porque no me gusten las letras, sino porque en Cuba apenas habían graduados de ese tipo; era además algo novedoso de lo cual quería formar parte. Por eso estoy aquí, en España porque quiero más allá de las clases teóricas que recibí en la isla,  tocar y trabajar con la tecnología; que no se por qué la repudian o le temen tanto en mi país, ¿Por qué no me dejan elegir por mi mismo, qué es lo que quiero ver? ¿Por qué pensar por mi, cuando puedo hacerlo yo mismo? 

Y ya aquí desde otro punto de vista me ha bajado la musa nuevamente, y de buenas a primeras he retomado mis hábitos, conocí gente importante que me hablaron de blogger y de postear aquí mis historias; y eso hice y hago.

Pero hoy además de escribir en el blog y abrigarme hasta los dientes para ir a la facultad; en la mañana antes de bajar a estudiar; hablé con mi madre después de casi un mes sin poder hacerlo. Y fue tanta la alegría y la emoción de escucharnos, que cuando me preguntó por las cosas, obvié decirle que había vuelto a escribir, y que esta vez a pesar de no poder leerle mis cosas a ellas, las compartía con mis amigos y algunos conocidos. Que quizás no sea un Edgar Allan Poe o un Gustavo Adolfo Becquer; pero si me gustaba lo que estaba haciendo. 

Y que a ella le debo todo lo que soy.

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    Cubanos en España - Viajando sin ropa de invierno

    […] hijo, la madre, los padres, los hermanos que quedaron en casa; están presentes en este […]

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