Con un cubano es suficiente, ya dos; tienes que pensártelo

Con un cubano es suficiente, ya dos; tienes que pensártelo
Jamás imaginé que viajaría en un +BlaBlaCar directo Salamanca-Valencia; es poco probable que de ahora para ahorita aparezcan ese tipo de cosas; pero como dirían en Cuba; uno tiene su aché
 
Y así fue; casi seis horas de viaje sin moverme de aquel asiento, hablando de todo cuanto nos viniera en mente; yo tratando de sobrevivir al sueño que hacía cuanto estaba a su alcance por dominarme; y el chófer que no quería quedarse sin nadie con quien conversar, haciendo de tripas corazones para que no sucediera. Finalmente para las 19h00 ya estábamos en aquel precioso lugar.

Llevaba todo un itinerario de viaje; recomendaciones de los lugares que debería visitar, horarios, así como ofertas y descuentos para estudiantes. Pero como casi siempre suele suceder, no hice ni la mitad de las cosas que me propuse. 

Uno de los sitios que me recomendaron para ese fin de semana y de gran interés para los turistas era una feria que se iba realizar en el río; y allí estaba yo rodeado de mis amigos. Estos llamaron a otros tantos, esos a otros más y sobre las 21h00, éramos alrededor de doce cubanos en un mismo lugar. 

Uno es dueño de una Agencia de Viajes +valencuba valencia. Una es nacida en la isla aunque desde sus siete años vive en España. Otra de padre cubanos, y otra es casada con uno de mis paisanos. Médicos, doctores, estomatólogos, ingenieros, bailarines profesionales. Rumberos todos.

Para el final de la noche y para los días que seguían, salsa cubana en abundancia; como dirían en la isla «es preferible que sobre a que nos falte»

Quizás no haya disfrutado al cien por ciento de las bellas vistas, de los lugares, de los paisajes, pero los antros valencianos no nos faltaron durante todo el fin de semana.

Llegábamos a las discos a hacer de las nuestras; a los que viven hace mucho tiempo allí, la gente los conocen ya en los lugares como a Nodal; que llegó a Valencia dando clases de salsa y allí se quedó; entre otras cosas, dando clases de salsa cubana.

Me dolían los pies, el cuerpo, la vida y el alma de tanto bailar; pero hasta el último momento en que cerraban el antro no paraba de moverme. Es cierto que no visité muchos lugares de interés, pero si me dieran la oportunidad de echar atrás en el tiempo y revivir otro de mis grandes paseos, volvería a repetir mi viaje a Valencia íntegro de punta a cabo. Quizás, las visitas a los antros con menos cubanos; más facilidad para entrar a los lugares, menos coches, menos gente para controlar, menos borrachos, menos personas haciendo coreografía y menos dirigiéndolas.

Es que cuando se reúne un grupo de cubanos, te puedes esperar cualquier cosa. Somos tan revoltosos que hay que cogernos miedo. No importa cuanto tiempo estemos fuera de la Patria, pero cuando vemos a unos paisanos disfrutando de esa música y con ese swing que nos caracteriza, queremos formar parte de ello. Somos así; está en nuestra sangre.

Hay un dicho que repetía mi abuela, que nos viene como anillo al dedo y que decía más o menos así: Cuando veas a un cubano en una esquina, eso es una idea. Cuando veas dos o tres, es un pensamiento. Ya cuando veas más de cuatro; corre que ya lo tienen todo en mente.

Y es que con uno es suficiente, ya dos; hay que pensárselo. 

Deja un comentario